La gama alta no tiene que costar 600 euros

Primero fue OnePlus, que con su OnePlus 3 nos sorprendió a todos con un dispositivo con especificaciones de gama alta pero precio realmente contenido. Ahora es el Nubia Z11 de ZTE el que plantea otro ataque a la línea de flotación de los fabricantes tradicionales. ¿Qué está ocurriendo?

Pues que una vez más estos fabricantes dejan claro que es posible contar con una relación precio/prestaciones muy superior a la que ofrecen los fabricantes tradicionales. Los gama alta convencionales suelen partir de los 600 euros (con suerte). Sin embargo estos dispositivos de ZTE y OnePlus se sitúan en la franja de los 400 euros.

¿Qué es un gama alta?

El eterno debate entre lo que es un gama alta y lo que no lo es hace que este tipo de valoraciones sean polémicas, pero en Xataka solemos centrarnos en el apartado del precio para situar a un teléfono en una u otra gama. Eso da problemas -y críticas por parte de quien lo valoráis de otra forma-, y de hecho a menudo hemos tenido que aclarar cómo ciertos “chollos” hacen que tengamos “un móvil de gama alta a precio de un gama media“. Y esa es la definición de nuestros dos protagonistas, por ejemplo.

Lo que suele ser definitorio en esta gama es su conjunto de especificaciones, y tanto en estos dos casos como en el de terminales como el Huawei P9 Plus, el LeEco LE2Pro o el ASUS Zenfone 3 Deluxe contamos con dispositivos con diagonales de pantalla de 5,5 e incluso 5,7 pulgadas -phablets en toda regla- armados hasta los dientes.

Eso se nota en sus componentes internos: como han señalado nuestros compañeros de Xataka Móvil en una extensa comparativa, estos dispositivos, menos conocidos por provenir de China, cuentan con unas configuraciones envidiables: 4 e incluso 6 GB de RAM, procesadores Snapdragon 820 en muchos casos, y normalmente 64 GB de capacidad con la opción en algunos casos de disponer de ranuras microSD.

Pero es que a todo eso se le suma otro apartado tradicionalmente asociado a las gamas altas: el metal. El diseño, construcción y acabado de estos terminales ya no tiene tampoco mucho (o nada) que envidiar a los de los grandes fabricantes, y nos encontramos con soluciones realmente redondas en muchos factores. Pero ojo, no en todos.

La cámara, factor decisivo

Si hay algo que probablemente diferencia a un gama alta “tradicional” de estos gamas altas “a precio de gama media” es su cámara y sus funciones fotográficas. Muchos de ellos integran sensores teóricamente prometedores: ZTE y OnePlus usan un sensor de 16 Mpíxeles con apertura f/2.0 y estabilización óptica de imagen, pero ¿es eso suficiente?

Para la mayoría de las situaciones, desde luego, sí. Lo demostró la cámara del OnePlus 3 cuando tuvimos la ocasión de analizarla en detalle hace unos días. Incluso hay elementos diferenciadores como el soporte RAW, pero aquí las comparaciones con terminales como el Galaxy S7 de Samsung o los iPhone 6s/Plus son inevitables.

En esos casos es los que los usuarios más exigentes podrían tener ciertas reservas: la velocidad de enfoque y disparo de estos terminales, su post-procesado y la interfaz de las cámaras es algo muy apreciado por los usuarios, y de momento el resto de fabricantes parecen estar un pasito por detrás. Las distancias se acortan, pero en muchos casos siguen existiendo y eso puede ser una de las razones -además del factor “confío en/me gusta esta marca”- por las que estos dispositivos no tienen el éxito que podrían tener.

Software y distribución, potenciales barreras para los fabricantes chinos

Muchos fabricantes de terminales en China cometen el error -posiblemente intencionado- de centrarse totalmente en el mercado local y eso tiene dos consecuencias que lógicamente tienen un impacto relevante en su éxito y ventas en mercados internacionales.

La primera es la del software: las versiones de Android de estos fabricantes mantienen a menudo ese afán por diferenciarse de un “Android puro” que muchos usuarios occidentales cada vez valoran más. A eso hay que sumarle un soporte limitado o pobre de servicios y características muy demandadas en occidente -como el propio soporte del idioma-, y una interfaz y oferta de aplicaciones nativas que a menudo no interesan fuera de China.

La segunda es la de la distribución, que se ha aliviado gracias a la proliferación de tiendas online -oficiales o no- que permiten que compremos estos terminales con facilidad. Aquí tenemos el problema asociado de las garantías: lo de arreglar un móvil de un fabricante como ZTE puede dar más quebraderos de cabeza que hacerlo con un iPhone o un Galaxy S7, por ejemplo. Eso no quita para que al final haya de todo en este terreno y la suerte -con quién lidiemos en ese apartado del servicio post-venta- juegue un papel fundamental.

Lo importante: que haya opciones para todos

En la comparativa de Xataka Móvil a la que hacíamos referencia queda claro que las opciones son numerosas tanto por tamaño de pantalla como por otras especificaciones o, desde luego, por precios. Hay gamas alta que defienden su condición con un precio elevado y otros que tratan de hacerlo con una hoja técnica intachable.

Lo mejor de todo ello es que al final los que salimos beneficiados somos los usuarios, claro. Podremos ajustarnos a un presupuesto estricto, o valorar si cierta característica de otro terminal algo más caro (o barato) nos compensa.

Que vivan las opciones. Y más si hacen que los precios de terminales tan fantásticos como los que estamos viendo siguen bajando gradualmente. Son buenos tiempos para los usuarios de dispositivos móviles. Y peligrosos también, claro: hay demasiadas tentaciones a las que resistirse. Suerte.

 

Fuente: xataka.com

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